Por J. Humberto Cossío R.
Con Renato Vega Alvarado, la verdadera lucha se dio para ser candidato. Luego la fuerza del PRI y del presidente Carlos salinas de Gortari se unieron para sacar adelante la campaña del ingeniero.
Juan S. Millán, tuvo que luchar sin descanso, para vencer la intromisión de Francisco Labastida Ochoa que se le atravesó en el camino para la candidatura priista.
Su llegada a la gubernatura fue muy legitimada por los votos que depositamos en urnas y que lo escogimos para gobernar Sinaloa.
Renato Vega Alvarado y Juan S. Millán llevaron la bandera tricolor de su partido hasta la tierra firme en tiempos de presidente de México del PRI.
Siendo presidente Vicente Fox Quesada, el dedo de Dios en Sinaloa priista no tuvo dificultades para lanzar a combate electoral a Jesús Aguilar Padilla y la feroz lucha se dio en la campaña.
Se contabilizaron el 96% de las casillas electorales y el resto de los paquetes electorales fueron dejados a un lado por considerarse eran ilegibles. Eso decidió Rigoberto Ocampo presidente del Consejo electoral de Sinaloa.
46.7% de la votación para Aguilar Padilla y el 45.6 para Heriberto Félix Guerra.
La diferencia fueron 9,564 sufragios favorables a Jesús Aguilar Padilla y fue el Tribunal Federal Electoral el que ratificó el triunfo del priista.
Con el panista Felipe Calderón Hinojosa, el Gobernador Jesús Aguilar Padilla quiso repetir el numerito que lo hizo Gobernador. Escogió a Jesus Vizcarra Calderón como candidato del PRI y eso motivó la rebelión priista que encabezó MALOVA, apoyado con grandes de la política de Sinaloa y candidateado por el PAN.
Mario López Valdéz le pegó una pela al candidato del Gobernador y formamos parte de esa historia.
Con presidente priista se designó desde la alturas a Quirino Ordaz Coppel y las fuerzas partidistas de Sinaloa se unieron para apoyarlo. Su triunfo fue inobjetable y es el que nos gobierna.
El dedo de Dios lo tenía en su mano Enrique Peña Nieto y apuntó a Quirino.
Las condiciones que privan en nuestro Estado son de tener un Gobernador priista y con presidente de México de partido diferente, al igual que sucedió en los tiempos de Juan S. Millán y Jesús Aguilar Padilla.
La diferencia, que Andrés Manuel López Obrador es un resentido y quiere acabar con todo lo que apeste a partidos adversarios de MORENA.
Los Gobernadores de la oposición, saben de la clase de espada que pende sobre sus cabezas, en caso de rebelarse a los deseos del que piensa que es el nuevo Mesías llegado a nuestro País.
Es de temérsele por una implacable persecución a los osados Gobernadores que pretendan imponer a su relevo.
No sabemos quién pueda ser el candidato del PRI o de una gran alianza de partidos que se enfrenten a Morena en el 2021.
La gran incógnita resulta ser:
Lo que piense Quirino Ordaz Coppel dentro de unos meses.
¿Se atreverá nuestro Gobernador?
No es cosa fácil, pero puede suceder.
A tiro de fusil las elecciones del 2021.
Hasta mañana.
